15 julio, 2020

La Verdad Hidalgo

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Declaran patrimonio cultural ruinas de la mina El Bordo

Decreto incluye la fosa común donde fueron sepultadas las víctimas del incendio suscitado el 10 de marzo de 1920, que dejó 87 personas sin vida


Oliver García – PACHUCA

El gobierno de Hidalgo declaró Patrimonio Cultural Tangible de los Hidalguenses a los sitios asociados a la tragedia de la mina El Bordo suscitada el 10 de marzo de 1920 en Pachuca, y que dejó 87 personas sin vida.

En un decreto publicado en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo (POEH), se incluye en el esquema de protección a lugares con significado, como los terrenos y restos de las minas El Bordo, La Luz y Sacramento, así como la fosa común donde fueron sepultadas las víctimas.

Ese día a las 7 de la mañana José Luis Linares percibió un incendio al interior de uno de los socavones de la mina, lo cual ponía en riesgo la vida de trabajadores que se hallaban en su interior tanto por el fuego como por el escape del humo que los intoxicaría, menciona el documento que se basa en una investigación de Yuri Herrera.

Linares dio las señales de alarma e hizo lo posible por la evacuación de sus compañeros. Algunos pudieron salir por medio del elevador (calesa) de la mina; sin embargo, al notar que ya no había comunicación ni respuesta con los diferentes niveles y con el retorno del elevador vacío, se afirmó por parte de los administradores norteamericanos que todos pudieron salir.

Sin estar seguros de si estaba totalmente evacuada, los responsables ordenaron cerrar los tiros de El Bordo y La Luz para sofocar totalmente el incendio, determinando que cuando no hubiera humo se entraría a rescatar a las posibles víctimas del incendio.

Después de dos días de iniciado el incendio, el día 12 de marzo, se abrió una de las bocas y en el intento de rescate se detectó que muchos cuerpos calcinados estaban en la boca de la mina; personas que aparentemente habían intentado huir y hallaron carradas las vías de escape. Todavía se percibía humo tóxico y se reavivaba el fuego con el aire que entraba.

El 16 de marzo, cuando se concretó el rescate, fueron encontradas 87 personas fallecidas y siete sobrevivientes en uno de los niveles, personas que durante seis días soportaron escondidos del humo, bebiendo agua tóxica, sin comida y en la oscuridad total.

Los consanguíneos de las víctimas, especialmente las cabezas de familia, esposas o madres de los trabajadores, sufrieron incertidumbre, falta de información, dificultades para identificar los cuerpos, además la desatención como deudos de los mineros fallecidos. Algunas de ellas fueron sometidas a duros interrogatorios para acreditar el parentesco y así recibir una indemnización.

Nunca se llevó a cabo un proceso adecuado que deslindara responsabilidades de la catástrofe y las indagaciones se limitaron a la búsqueda de las causas del incendio, que tampoco quedaron aclaradas.

Como consecuencia del fallecimiento de los 87 obreros, en una colina aledaña a la mina se construyó una fosa común, cercada por piedras de cantera, en donde fueron sepultados los cuerpos de los mineros fallecidos, quienes quedaron en el anonimato y sin un monumento o placa que los conmemore.

“Actualmente sólo quedan ruinas de construcciones de lo que fue la mina El Bordo, mismas que aún guardan para la comunidad un significado relacionado con la catástrofe, y especialmente la parte de la escuela Leona Vicario se debe convertir en un memorial”, dice.

La Secretaría de Cultura de Hidalgo será la responsable de un plan de manejo para divulgar los valores históricos y culturales del sitio.

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